Esta experiencia me pasó hace un par de semanas cuando salí con unos amigos a un antro popular de mi ciudad. Como toda típica salida de hombres, nuestra prioridad era el despeje del trabajo, beber y, con suerte, ligar con algunas chicas.

Para hacer el resumen e ir al grano: como era de esperar, a media noche ya estábamos —o al menos yo algo pasado de copas—, pero también tuve la fortuna de conectar con una hermosa flaquita bastante llamativa, puesto que llevaba un vestido súper entallado y diminuto que apenas dejaba algo a la imaginación.

Durante la noche todo pasó súper bien: bailamos, coqueteamos y seguíamos el rollo, hasta que llegó la hora de retirarnos. Sin hacer esperar, tomamos un Uber directo a su apartamento con la intención de ser caballeroso y quizá poder lograr algo más.

Todo el camino, con mucha discreción, fuimos acariciándonos sutilmente, y al llegar al destino tuve bastante suerte cuando me invitó a pasar un rato para cerrar la noche con unas copas más.

Entramos, seguimos bebiendo un poco; una cosa llevó a la otra, porque al cabo de unos minutos ya estábamos en su sala besándonos con desenfreno.

Dada su delgada y pequeña complexión, pude cargarla como si fuera de papel para sentarla frente a mí sobre mis piernas. Con algo de pudor, comencé a acariciar su espalda, deslizando sutilmente el cierre de su entallado vestido.

Ella entendiendo perfectamente mis intenciones, dejo caer de golpe toda la parte superior de su vestido, dejando ver sus pequeños y redondos pechos y como cereza de pastel, unos pezones perfectos, parados y muy duros.

Esas bellezas fueron irresistibles para mí, por lo que de inmediato lancé mis manos y mi boca sobre ellos para lamerlos, pellizcarlos y mordisquearlos como si fueran un par de dulces. Ella inclinó la mirada hacia arriba, para dejarse llevar entre gemidos de placer, mientras con su mano sujetaba mi cabello jalando con cierta fuerza.

Al cabo de minutos de deleitarme con ese par de tetas, comencé a bajar mis manos a sus nalgas para sujetarlas, apretarlas con fuerza y presionar su vientre hacia mi miembro. Poco a poco, levante su vestido para descubrir sus nalgas e intentar, con sutileza, recorrer con mis dedos su tanga hasta descubrir su pequeño y palpitante ano.

Podía sentir lo firme y apretado de su culo porque me era difícil tan solo introducir la puntita de mis dedos en él. De solo imaginar mi miembro dentro de ese cuerpo apretado, empezaba a escurrir y lubricar sin control.

Cuando mi mano ya estaba a escasos centímetros de su "rajita", de pronto me detuvo bruscamente. Se levantó solo para arrodillarse frente a mí, desabrochó mi pantalón y dejó salir mi pene duro y deseoso de ser liberado.

Se detuvo solo unos instantes para admirarlo mientras lo frotaba con una expresión pícara y hambrienta; de inmediato, se abalanzó sobre mí, me dio un par de lamidas de punta a punta y, como una experta, se lo metió enterito hasta sentirlo chocar en su garganta.

La suave y húmeda sensación de su boca, acompañada de las consecutivas entradas y salidas de mi miembro, hacía que palpitara como si quisiera estallar, invadiendo mi cuerpo de éxtasis sin control.

Después de un par de minutos de follarme exquisitamente su boquita, se detuvo nuevamente, ahora para colocarse de pie sobre el sillón, dejando caer su vestido y quedando solo con su pequeña tanga, mientras mi rostro estaba a la altura de su vientre. Tomó con su mano mi cabeza y me dijo solo: "te tengo una sorpresa, ahora te toca a ti".

Con un movimiento rápido, dejó caer su tanga, revelando un pene depilado aún sin estar muy erecto y, sin permitirme reaccionar, lo impulsó directo hacia mi boca.

En ese primer instante, quedé en shock y solo sentí un poco de náuseas; no sé si porque chocó con mi garganta o porque nunca me había comido una verga, pero después de un par de embestidas dentro de mi boca, no puedo negar que me dejé llevar y comencé a disfrutarlo.


Podía sentir cómo sus fluidos salados eran cada vez más abundantes, a la par de cómo crecía su pene dentro de mí y cómo sus embestidas eran más fuertes cada vez, mientras me decía: "ya sé que te está gustando esto, papi, cómete todo mi caramelo".

Dejándome llevar, tomé de sus dos nalguitas y comencé a ayudarla a empujar su verga dentro de mí; luego, las abrí para empezar a frotar e introducir con fuerza mis dedos dentro de su ano, intentando dilatar su culito lo más posible, deseando ya hacerlo mío.

De pronto se quitó de mí, dejándome con la boca abierta escurriendo saliva y fluidos.

Se tomó un par de minutos para mostrarme su delgado pero bien formado cuerpecito mientras seguía tocando su pene como si lo presumiera, y yo ya desatado en placer, con todo mi pudor perdido, la cargué como un trapo para empalarla sin avisar con mi verga de una sola estocada.

En ese instante sentí un placer diferente a todo lo que había sentido en relaciones anteriores; su culo era tan apretado que podía sentir cómo lo estrujaba mi pene, mientras ella comenzaba a cabalgar, también invadida de placer, con su verga rebotando sobre mi.

Así mantuvimos por un rato el baile de metidas de verga en su anito hasta que no pude resistir más, explotando todo mi semen dentro de ella.

Como una experta en el tema, solo se puso de pie nuevamente frente a mí, abriendo su culo para dejarme ver cómo se lo había dejado escurriendo de semen. Pero como ella aún no terminaba, se acercó lentamente frente a mí mientras masturbaba su suculento miembro para nuevamente embarrarlo en mi rostro, y yo lo lamía mientras ella lo frotaba con fuerza hasta que también explotó en mi cara, bañándome por completo y diciéndome: "dale amor, límpiame todita, no desperdicies mi lechita que es tu premio".

Y así fue como descubrí que las niñas con sorpresa pueden ser un placer exótico e incomparable.

*Este contenido está dirigido exclusivamente a un público adulto (+18). No se recomienda su acceso a menores de edad. Todas las historias deben entenderse como ficción, incluso si se presentan como “basadas en hechos reales”. Todos los personajes presentados son ficticios y corresponden a representaciones de adultos, sin excepción, independientemente del contexto o estilo visual.Si encuentra algún problema con algún relato, puede contactarnos para su revisión o eliminación.